VIVIR PARA CONTARLO: El misterio: silencio, secreto y tabú en la tradición oral.


La  XXI edición del Maratón de los Cuentos  de Guadalajara acaba de celebrarse y todavía resuenan en mi corazón muchos de los casi 800  cuentos contados por más de 1.200 personas. Este año el encuentro estaba dedicado al misterio. El Maratón,  es fruto del trabajo voluntario de muchas personas que colaboran con el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de la Biblioteca Pública de Guadalajara, con Blanca Calvo a la cabeza, en la organización del mismo. Este año, su esfuerzo se ha visto recompensado con una subvención de la Unión Europea, que ha permitido un regalo añadido: un Seminario sobre los Misterios de Europa, que ha contado con la participación de 30  prestigiosos profesionales de la narración oral de toda Europa, que nos han ofrecido en su propia lengua cuentos de misterio de la tradición oral de sus respectivos paises. Todo un lujo. Tenía a cada rato la intensa sensación de estar asistiendo a un hecho histórico.

Uno de los primeros aspectos que se trataron fue precisamente él de esta categoría. Cuando hablamos de misterio en la oralidad, ¿qué entendemos por misterio? ¿A historias de  qué tipo estamos haciendo alusión?  Estas historias son muy conocidas. Son aquellas historias que cuando terminan dejan más preguntas que respuestas.

Cada pueblo ha tratado de interpretar con historias todo aquello para lo que no encontraba explicación racional. Y aunque las grandes preguntas siguen sin respuesta, se ha generado un rico patrimonio inmaterial que se ha transmitido a lo largo de los siglos, a través de la narración oral.

En el Seminario además de los narradores, participaron José Manuel de Prada Samper nos deleitó con su conferencia: “Viento, bruma y piedra: las metáforas de lo inexplicable en el imaginario de los bosquimanos/xam”. Emily Lethbridge nos introdujo a los “Misterios de la muerte en la saga islandesa medieval”. Realmente interesante. Sin embargo, en las líneas que siguen haré referencia sobre todo a la idea de misterio en la tradición oral, desarrollada por José Manuel Pedrosa en la sugerente ponencia introductoria al Seminario: El mundo como misterio y el héroe-mago-sabio como su descifrador”.

José Manuel Pedrosa presentó la palabra “Misterio”, ligándola a las  denominadas religiones mistéricas, aunque marcó entre paréntesis que todas las religiones lo son. Las religiones se aproximan a conceptos abstractos, de difícil conceptualización, donde a menudo el silencio forma parte de los ritos iniciáticos. Y es que asoció el “misterio” al “silencio” (estudiado a menudo como hecho lingüístico), al “secreto” (materia base habitual de la literatura) y el “ tabú ”( del que se ha ocupado sobre todo la antropología).

José Manuel Pedrosa introdujo también en este contexto el concepto de la traducción. Mantener el secreto, el tabú, da poder. Descifrar el misterio nos daría acceso a más poder. En el paralelismo que estableció, casi todo lo importante en nuestras vidas necesitaría de una traducción. Traducción, en sentido amplio significaría realizar un acto de descifrado. Por ejemplo, pasar de la oralidad a la escritura, sería un acto de traducción, de “cifrado”, que con la lectura, precisaría de un desciframiento. En el mito de Edipo,  el héroe tiene una dimensión épica y trágica. Definía héroe épico como aquel que es capaz de “traducir” algo misterioso, como cuando Edipo resuelve el enigma que le plantea la Esfinge. Saber descifrar misterios, desvelar secretos son parte del currículum del héroe, más incluso que las pruebas de fuerza. Edipo se convierte en un héroe épico porque resuelve el enigma de la Esfinge y al mismo tiempo deviene un héroe trágico porque no es capaz de desentrañar el misterio que pesa sobre su propio destino, la profecía del oráculo.  También habló del héroe clásico “descifrador” por excelencia: Ulises, que robó a las sirenas el lenguaje. En su canto las sirenas ofrecían el conocimiento y quien accedía a él moría. Resulta curioso constatar que cuando Edipo adivina el acertijo, la Esfinge se suicida. Y otro tanto hacen las sirenas cuando Ulises alcanza el conocimiento. Otro gran sabio descifrador es el rey Salomón, de quien se decía que conocía el lenguaje de los animales, especialmente él de los pájaros. También Sigfrido entiende el lenguaje de las aves.  Esta tradición heroica de magos-descifradores del misterio, cristalizó en un género de ficción extraordinariamente popular en nuestra cultura: el detective. El detective es un héroe contemporáneo, que al estilo de los héroes épicos descifra los secretos. El encuentra “un texto desordenado”, lleno de pistas y como héroe descifrador va a reordenar este texto, a traducirlo, desvelando el misterio.

Hay otras figuras que también traducen el conocimiento, como los profesores, las maestras o el personal médico. A un psiquiatra o una sicóloga, por ejemplo, le damos unos síntomas o unos recuerdos “desordenados”, los ordena de otro modo y nos facilita un diagnóstico.

El misterio gobierna nuestras vidas. En otro nivel el secreto da poder y el silencio es también un arma política. El espionaje y el control de lo que hace la gente es conocimiento y el conocimiento es poder. Las conspiraciones se articulan porque un grupo comparte un secreto. En ocasiones el héroe es quien se atreve a decir un secreto en voz alta, delante de toda la comunidad. A veces lo que todo el mundo sabe y nadie se atreve a nombrar, como el niño que denuncia que el Emperador va desnudo en el cuento de “el traje nuevo del Emperador”.

 De la gestión y administración del secreto y del silencio depende a veces la supervivencia como en el caso de Sherezade, que calla al alba oportunamente para poder seguir guardando parte del secreto y el poder del cuento y así mantenerse con vida un día más. En la tradición oral, a menudo tenemos paisanos tontos, niños inocentes, viejas sabias o criadas listas como descifradores del secreto. Se trata de reivindicaciones de los más débiles, que sirven para realizar una especie de justicia poética. Sirven para equilibrar, para dar voz a los sin voz y para mostrar a cada quien su lugar en el mundo con una intención claramente armonizadora y cohesionadota.

Claro que en un sentido amplio, decir cuentos de misterio, es una redundancia, porque todos los cuentos lo son. Todos los cuentos de la tradición oral pretenden desvelarnos algún secreto. De una forma u otra todos nos ayudan a confrontarnos a la vida y a sus misterios.

23  de junio 2012

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Castellano, Vivir para contarlo. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s